El Balcón — libros · café · conversación

El Balcón

libros · café · conversación

Carta

Precios en soles (S/)

Americano8
Espresso con agua caliente.
Espresso8
Café corto, intenso y concentrado.
Macchiato9
Espresso con un toque de leche espumada.
Cortado9
Espresso con una lágrima de leche.
Cappuccino10
Espresso, leche vaporizada y espuma.
Espresso doble10
Doble espresso. Más intenso y con más cuerpo.
Latte10
Espresso con abundante leche vaporizada y poca espuma.
Café con leche10
Espresso caliente con abundante leche caliente.
Mocha12
Espresso, leche vaporizada y fudge.
Frappé12
Café frío licuado con hielo, cremoso y refrescante.
Affogato15
Espresso caliente servido con helado.
La Fidelia8
Papaya · Piña · Fresa11
Surtido13
Papaya, piña y plátano.
Adicional de leche2
Focaccia de jamón inglés15
Focaccia de mozzarella15
Focaccia mixta17
Jamón inglés y mozzarella.
Focaccia mediterránea17
Jamón inglés, mozzarella, tomate y pesto.
Focaccia caprese17
Mozzarella, tomate, pesto y albahaca.
Pizzeta 16 cm23
Margarita o hawaiana.
Tartaleta de poro14
Tartaleta de acelga14

Con helado Bajo Zero

Chocolate, fresa o vainilla14
Moka16
Espresso, chocolate, helado de vainilla y leche.
Gaseosa 300 ml4
Agua con gas o sin gas 500 ml4
Stella Artois 330 ml13
Copa de vino blanco / tinto19
Brownie10
A cucharas13
Chocolate, lúcuma, Sublime, pie de limón o fresa.

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Historia de la casa

Esquina Calle Arequipa con Tambo — hoy Calle Dean Valdivia

Madera con historia: este cubo está hecho con Pino Oregón llegado a Mollendo desde Estados Unidos, a bordo de los vaporinos que surcaban el Pacífico. Formó parte de la construcción de esta casa en 1913. Hoy, más de un siglo después, sigue aquí.

Fotografía histórica de la esquina Calle Arequipa con Tambo, Mollendo

Archivo familiar — la esquina, a comienzos del siglo XX

Sobre un terreno de 204 metros cuadrados fue construida esta casa por Pedro Antonio Lensen en 1914. Cinco años después, en 1919, fue heredada a su nieto Alberto Zavala del Carpio. Más tarde, el 5 de octubre de 1944, pasó a ser propiedad de José María López de Romaña. Posteriormente José M. Pinto la compró, finalmente en 1965 pasó a ser propiedad de mi abuela Alicia Flórez de Zuzunaga.

Originalmente contaba con seis dormitorios, cocina, tres baños, un escritorio, dos salas de estar, una sala principal y un comedor para catorce personas. Hoy en este comedor se encuentra la sala de reuniones teniendo como protagonista la mesa de madera que la familia Zuzunaga Flórez, con once hijos, compartió durante muchos años, más de setenta y cinco.

Mi abuelo paterno, Hernán Leoncio Zuzunaga Zuzunaga nació en Lima en 1891 y murió en Mollendo en 1941; y mi abuela Alicia Flórez Zegarra quien nació en Tiabaya en 1901 y murió en Mollendo en 1996; se conocieron cuando él trabajaba en la Paz Bolivia, en una empresa de la familia peruana Bacigalupi. La familia Bacigalupi era además dueña de la Empresa de Electricidad de Mollendo que quedaba en la actual calle Carlos Llosa. Hernán fue enviado a Mollendo para administrar dicha empresa en los años veinte del siglo pasado. Hernán y Alicia se casaron el 21 de enero de 1921. El joven matrimonio llegó a vivir a Mollendo acompañado de su primer hijo, Hernán, quien había nacido en Bolivia.

Compartieron esta casa los once hijos del matrimonio Zuzunaga-Flórez. Hernán, Carlos, Carola, Gastón, Clemencia, Alicia, Gabriela, Jorge, Irene y los dos menores, Francisco y Elena quienes tuvieron la suerte de nacer aquí. También vivían junto a ellos Elena, madre de mi abuelo y Elena, su hermana que se casó también en esta casa. Aquí nacieron once de los veintinueve nietos que tuvieron. Hernán falleció y fue velado aquí relativamente joven en 1941. También fue velada mi abuela Alicia muchos años después en 1996 y Gastón en 2012.

Los Zuzunaga Flórez se formaron, crecieron y habitaron esta casa desde 1937 hasta 2015. Muchos sueños, esfuerzos, conversaciones, tangos, historias y aprendizajes se forjaron en estas paredes. Reuniones en las que asistían primos que llegaban de Lima, Cusco o Arequipa, almuerzos con sobremesas llenas de anécdotas, donde la abuela Alicia, rodeada de hijos, hijos políticos y nietos, compartíamos risas e historias que iban modificando sus detalles conforme pasaban los años y dependiendo de quién las contara.

Contaba mi tío Carlos que el primer Zuzunaga que llegó al Perú fue a vivir a Cusco y fue cura. Supongo que las pasiones fueron más fuertes que su convicción y "felizmente" lo hicieron cambiar de parecer porque si no yo no existiría ni podría escribir esto.

Hago un homenaje a mis abuelos Hernán y Alicia por ser los que iniciaron esta solidaria familia; al escribir este texto me vienen a la memoria las palabras de mi papá cuando nos contaba que, de no haber fallecido mi abuelo a los 49 años, dejando viuda a Alicia de 39 con 11 hijos, madre y hermana todos prácticamente desamparados, viviendo en una casa que no les pertenecía, la familia no hubiera logrado ser fuerte y sólida como ocurrió. Con mayor cariño y admiración pienso en Jorge, mi papá, pues con esfuerzo compró esta casa para mi abuela en 1965; regalándole con ella no sólo la entrega de su esfuerzo, sino la seguridad que merecía. Ella para cerrar el círculo, dejó esta propiedad en herencia a mis hermanas; equilibrando así, esta maravillosa y mágica balanza que a veces nos regala la vida.

El mismo espíritu con el que aquella joven pareja inició su periplo en Mollendo, se siente aún en las paredes de esta casa, los pisos de madera, los balcones por los que mis tías y mi abuela veía el mundo pasar, las gradas por las que correteamos tantas veces los nietos cuando éramos niños y que luego, paso más calmado visitamos de grandes, la ilusión, las travesuras y el ruido de quienes veranearon aquí, el cariño de mis tías y tíos, me hacen sentir esa fortaleza de familia que con seguridad nos seguirá alumbrando las próximas décadas.

Jorge Zuzunaga Valdivia — Mollendo, marzo 2021

Jorge Zuzunaga Valdivia, hijo de Jorge (1929–2018) y Rosa, nieto de Hernán (1891–1941) y Alicia (1901–1996), bisnieto de Emilio Zuzunaga Leiva (1863–1921) y Rita Elena Zuzunaga (1875–1936).